miércoles, 19 de octubre de 2022

La lampara de de seguridad de Davy

La lámpara que salvó a miles de mineros (LA LAMPARA DE DAVY)

El químico Humphry Davy ideó una «lámpara de seguridad» para que los mineros pudieran trabajar sin riesgo de que la llama provocara una explosión del temido grisú.

A finales del siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial había ya arrancado en Inglaterra, la minería de carbón era una industria masiva en la que trabajaban decenas de miles de personas. Los salarios y las condiciones de trabajo eran pésimos, pero aún más grave era el riesgo que corrían los mineros de morir por una explosión de grisú. Con una concentración de entre un 5 y un 15 por ciento de grisú en el aire, basta una chispa o una llama para que este gas se incendie y se produzca una explosión capaz de extenderse por túneles y pozos en cuestión de segundos.

La lampara de  de seguridad de  Davy

En 1815, la Sociedad para la Prevención de Accidentes en las Minas de Sunderland, en el noreste de Inglaterra, encargó al químico Humphry Davy que buscase la forma de evitar nuevas catástrofes. Davy se dio cuenta enseguida de que el problema no era simplemente de ventilación, como algunos pretendían. El mayor peligro eran las velas o lámparas de aceite que utilizaban los mineros y que hacían explotar el grisú. Como la iluminación artificial era imprescindible para el trabajo en la mina, había que diseñar una «lámpara de seguridad» que pudiera utilizarse sin riesgo de provocar una catástrofe.

Davy, uno de los grandes pioneros de la química moderna en esos años, empezó por analizar las propiedades del grisú. Mediante numerosos experimentos que realizó en un laboratorio en Londres averiguó que el grisú era metano y que prendía sólo cuando se encontraba en una determinada concentración respecto al aire. También descubrió que las explosiones únicamente se producían cuando el gas alcanzaba una temperatura crítica muy elevada; por debajo de esas temperaturas el gas ardía, pero no explotaba.

Ensayos de laboratorio

Davy comprendió entonces que había que crear una especie de cápsula que mantuviera la temperatura de la lámpara por debajo del nivel crítico. Probó primero con contenedores de cristal, pero éstos estallaban. Finalmente lo consiguió con un tubo estrecho de metal, el cual enfriaba la llama de metano e impedía que ésta se incendiase.

Davy y sus colaboradores hicieron varios prototipos de lámparas de metal, pero no eran totalmente seguros.

Lejos de desfallecer, a finales de 1815 Davy tuvo una idea genial: en vez de un tubo de metal colocó en torno a la llama una malla metálica. Cuando el metano la atravesaba, prendía y ardía, dando a la llama un típico tono azulado, pero los agujeros de la malla eran demasiado pequeños para que la llama se propagara al exterior.

La lampara de  de seguridad de  Davy

La lámpara de Davy servía además para advertir de la presencia de grisú porque la llama se volvía más intensa y de color azul; si se dejaba en el suelo y se apagaba, era señal de que la concentración de dióxido de carbono estaba volviéndose peligrosa.

 

El ingenioso aparato de Davy fue mejorado en décadas posteriores,con telas metálicas mucho más densas o incorporando un dispositivo de encendido interno que evitaba tener que abrirla para prender la llama. Sin embargo,no era perfecta. La malla reducía la luz en dos tercios y un golpe de aire o un excesivo calentamiento podían desencadenar el desastre.

Las explosiones en las que nadie sobrevivía siguieron produciéndose,entre otras cosas porque la misma lámpara indujo a adentrarse en minas que anteriormente se consideraban demasiado peligrosas. El riesgo sólo empezó a controlarse a mediados del siglo XX, con la introducción de lámparas eléctricas, sistemas de ventilación eficientes y detectores de grisú más fiables que el tradicional canario en una jaula


viernes, 23 de septiembre de 2022

Quince siglos de persecución judía

La historia de los judíos de Europa entre los siglos XI y XV es la de la lenta asfixia de unas comunidades que fueron odiadas, atacadas y expulsadas por sus vecinos cristianos, tanto por razones religiosas como por la animadversión que generaba su actividad económica

En el año 70 d.C., tras una rebelión judía, tropas romanas asaltaron y destruyeron el Templo de Jerusalén. Muchos supervivientes fueron ejecutados, y otros, esclavizados y deportados. Comenzaba la diáspora o exilio de los judíos.

Quince siglos de persecución Judia

 

132-135

Roma aplasta la rebelión judía de Simón Bar Kojba. El país es

arrasado y miles de judíos son vendidos como esclavos; Jerusalén será reconstruida como una colonia romana, Elia Capitolina. Diáspora

judía hacia Europa y el mundo mediterráneo.

321

El emperador Constantino promulga un edicto que limita los derechos de los judíos, marcando el camino de su sometimiento.

Durante la Edad Media, los judíos estuvieron expuestos a todo tipo de leyes arbitrarias, a la explotación económica, el fanatismo religioso y la violencia de las multitudes. Los ataques graves comenzaron en tiempos de la primera cruzada, en 1096, y la violencia aumentó durante el siglo XII, a veces acompañada de atroces acusaciones, como la de cometer crímenes rituales.

La primera expulsión se hizo efectiva en Inglaterra en 1290, y hacia 1500 los judíos habían sido proscritos de la mayoría de Estados católicos, de modo que les estaba vetada la residencia en gran parte de Europa. Entre los países cristianos sólo fueron acogidos en Italia y Polonia. Más allá de la Cristiandad, los judíos encontraron acomodo en los dominios de los sultanes otomanos.

1095

La convocatoria de la primera cruzada desata los ataques contra los judíos, que se renuevan en la segunda y tercera cruzadas. Se sientan las bases del odio irracional contra los hebreos, que en al-Andalus serán sojuzgados por los integristas almohades.

El fanatismo de quienes en 1096 partieron a la cruzada se manifestó en brutales ataques a los judíos, considerados tan enemigos de Cristo como lo eran los musulmanes.

1215

El IV concilio de Letrán decreta la obligación de que los judíos lleven signos distintivos en su vestimenta.

1247

Primera acusación de profanación de hostias consagradas. En 1321 se les acusa de envenenar pozos y ríos, y en 1348, de provocar la Peste Negra.

La llegada de la Peste Negra fue un nuevo motivo deaflicción para los judíos, ahora acusados de propagar la epidemia como antes lo fueron de envenenar el agua.

1290

Expulsión de Inglaterra, a la que sigue en 1306 la primera expulsión de Francia, de donde los judíos son desterrados definitivamente en 1394.

SIGLOS V-VI La libertad relativa de los judíos en los reinos bárbaros arrianos se ve limitada tras la conversión de éstos al cristianismo.

SIGLOS VIII-IX

En la Europa carolingia, los judíos conocen un período de relativa prosperidad y tranquilidad, al igual que en el califato andalusí.

SIGLO XV

En 1492, los Reyes Católicos expulsan de España a los judíos; son los sefardíes, que se instalan en el norte de África, Italia y el Imperio otomano.

En tierras del Sacro Imperio su expulsión se acelera tras la Peste Negra y se instalan en Polonia y Hungría; son los judíos llamados askenazíes.

En la península Ibérica y Francia se produjeron sobretodo en el siglo XIII, mientras que las ciudades del Sacro Imperio las protagonizaron durante el siglo XV.

Ciudades de acogida

Los judíos expulsados de Europa Central (askenazíes) se instalaron en tierras de Polonia; los expulsados de España (sefardíes) se instalaron en tierras de Italia y en el Imperio otomano.

LOS USUREROS DE EUROPA

DESDE QUE EL III CONCILIO DE LETRÁN prohibió que los cristianos se dedicaran al préstamoconinterésen1179, esta actividad se fue convirtiendo en la principal ocupación de los judíos en Europa del norte y central, mientras que los hebreos del sur de Europa mantenían sus oficios tradicionales, como la manufactura de seda o la medicina. Por ello, el odio contra los judíos fue a menudo alimentado por quienes deseaban librarse de sus deudas o de la competencia artesanal.


sábado, 11 de junio de 2022

El imperio mandinga de Malí

África conoció esplendorosos y cultos reinos, emperadores legendarios y también crueles luchas entre etnias rivales, cuando los blancos aún no habían creado allí países artificiales ni sangrado a la población con la esclavitud.

El pueblo mandén tiene en su haber la fundación del mayor de los antiguos imperios del oeste africano. Su capital fue Tombouctoú y podríamos comprender su importancia cuando en el siglo XV tenía 100.000 habitantes


El imperio mandinga de Malí

El imperio mandinga de Malí

Como sucede con Etiopía, nadie que conozca el actual Malí (45 años de esperanza de vida para los varones y 250 dólares de renta per capita) podría suponer que antaño fuera un gran imperio.

Sin embargo, desde mitad del siglo XIII a mediados del XVI, las cosas eran bien distintas en esta zona de África que siempre se había caracterizado por ser un punto de encuentro entre razas y culturas. La prueba es que todavía hoy se hablan más de veinte lenguas diferentes en el territorio. El imperio mandinga de Malí tuvo un origen extrañamente parecido al de muchos reinos de leyenda.

En el mismo espacio convivían tres naciones distintas: los keita, los konaté y los taraoré.

Los keita se convirtieron masivamente a la religión mahometana, lo que condujo a una guerra en la que fueron aniquilados su rey y once de sus doce hijos. Los asaltantes hallaron al duodécimo tan gravemente enfermo que decidieron que no valía la pena matarlo. Pero el muchacho, llamado Sundiata, no sólo recobró por completo a salud –lo que se interpretó como una intervención divina–, sino que también recuperó su reino y lo transformó en un gran imperio que incluía las interminables tierras del Sahel, así como Gangaram y Mambuko, dos zonas ricas en oro.

Sundiata, el rey león, ha quedado como una figura épica en torno a la cual se han construido numerosas leyendas. Parece que también estaba dotado de un notable sentido diplomático, imprescindible para dominar un Estado tan complejo como el suyo. La clave de su éxito fue un eslogan comprensible para los habitantes de aquellas riberas del Níger: “Separados, somos hormigas. Juntos, seremos como hipopótamos”. La palabra malí significa, precisamente, hipopótamo.

El imperio malinké o mandinga creció aún más cuando se hizo cargo de él Mansa Ulé, el rey rojo, hijo de Sundiata, y llegó a su punto culminante hacia 1320, con el reinado de Kango-Mussa, quien dominó el mayor imperio del Africa occidental. Para ello, organizó un ágil ejército de caballería, experto y entrenado, y una poderosa flota de canoas gigantes que le daba la supremacía fluvial y marítima.

Este poder naval se convirtió en obsesión para el rey Abubakr II, que deseaba conocer el confín del océano. Envió primero una pequeña flota, de la que sólo regresó una embarcación para dar cuenta de que las restantes habían perecido en una gran tempestad. El rey no se amilanó. Reforzó sus astilleros hasta que dispuso de un contingente de 2.000 grandes canoas movidas a remo, se puso asu frente y zarpó en dirección al ocaso... para no regresar jamás.

Las especulaciones tomaron dimensiones de leyenda, y se dijo que Abubakr logró colmar su deseo, que alcanzó la otra orilla del océano y decidió quedarse allí para siempre, lejos de los agobios del trono malinké.

Más allá de esta anécdota, que muestra los extremos a que puede llevar la curiosidad, los mandinga se caracterizaron por su riqueza y su sentido de la justicia.

La peregrinación a la Meca de Kango-Mussa hizo historia en todos los países que cruzó, en los que nunca se había visto tal derroche de oro ni armas y atuendos tan suntuosos. A su vuelta, se hizo acompañar por un arquitecto de renombre, el-Saheli, que sentó las bases de la que fue luego la arquitectura tradicional de Malí. Kango-Mussa fue el gran rey que favoreció artes y cultura, facilitó el comercio y garantizó las leyes de modo que los cultos viajeros árabes se maravillaron de encontrar un país seguro y justo como no lo hubieran soñado en estas latitudes. Después sobrevino la decadencia. Las intrigas cortesanas y el creciente empuje de los pueblos fronterizos acabaron con él en 1645, cuando el último príncipe de los keyta, de nombre Mama Magan, volvió a su poblado tras ser derrotado



domingo, 29 de mayo de 2022

La ciudad de Babilonia al detalle

Babilonia (605 a.C- 652a.C) es un nombre grabado para siempre en la historia. La capital del Imperio babilónico, en la antigua Mesopotamia, se convirtió en uno de grandes centros culturales de la antigüedad antes de ser desgarrada por las revueltas y, finalmente, conquistada y saqueada por los asirios en el 689 A.C. Después de un período de estancamiento, Babilonia fue restaurada por Nabopolasar, que derrotó a los asirios e inició el Imperio Neobabilónico. El renovado esplendor de Babilonia alcanzó su apogeo durante los 43 años del reinado de su hijo, Nabucodonosor II.

 

La ciudad de Babilonia al detalle

Centro religioso

Babilonia era también un importante centro religioso. La ciudad de Babilonia  se jactaba de sus 53 templos, sus 955 pequeños santuarios y sus 384 altares públicos, todos ellos desaparecidos desde hace siglos tras la caída del imperio neobabilónico, ya que los edificios estaban hechos de arcilla y requerían un mantenimiento casi constante.

La vía principal de Babilonia partía de la puerta de Ishtar y llevaba hasta la Esagila, un gran complejo religioso de templos que rodeaban el gran zigurat de Etemenanki. Las calles estaban dispuestas en cuadrícula, lo que contribuía al tránsito de las cuadrillas de trabajadores que levantaban los templos y palacios de la ciudad.

La ciudad estaba situada en el río Éufrates, que dividía Babilonia en dos grandes áreas: la ciudad vieja y la nueva. Aquella gran vía fluvial contribuyó a que la ciudad alcanzase una población de medio millón de habitantes, convirtiéndose en uno de los centros urbanos más grandes del mundo. No sólo regaba los Jardines Colgantes, también era fundamental para la supervivencia de su medio millón de habitantes. Las técnicas de irrigación surgieron hacia el 6000 A.C. y contribuyeron a los asentamientos en las áridas llanuras mesopotámicas, propiciando el cultivo y proporcionando a la ciudad una fuente sostenible de alimento.

Durante su reinado, Nabucodonosor II ordenó un ambicioso programa de reconstrucción que incluía la edificación de formidables murallas interiores y exteriores para proteger a la ciudad. Los jardines colgantes y la Puerta de Ishtar, los dos monumentos más legendarios de la ciudad, fueron construidos en este periodo. Se piensa que el rey mandó construir los Jardines Colgantes como un regalo para su esposa Amyitis, que añoraba las montañas de su tierra natal. Aquella magnífica estructura tenía un laberinto de cascadas y una densa vegetación. Se estima que se necesitaban 37.278 litros de agua al día para regar los famosos jardines colgantes

La ciudad de Babilonia al detalle
JARDINES COLGANTES DE BABILONIA

La ciudad de Babilonia al detalle

El riego estaba garantizado gracias a una innovadora bomba de tornillo que elevaba el agua. Nabucodonosor tenía tres palacios principales en la ciudad.

El palacio norte era la residencia de verano. Después del periodo de prosperidad, Babilonia cayó en la ruina tras la muerte de Nabucodonosor.

Puerta de Ishtar

La Puerta de Ishtar era una de las ocho entradas a la ciudad, quizá la más bella de todas, y estaba decorada con ladrillos de vidrio e imágenes de leones y grifos.Servía como entrada ceremonial a los muros interiores de Babilonia y conducía a los santuarios del zigurat y de Esagila. Las 120 representaciones animales en la puerta y las paredes representaban a los animales santos del antiguo dios mesopotámico Adad, a Ishtar la diosa del amor y al dios imperial Marduk.

Más tarde fue gobernada por los imperios persa y macedonio. Sin embargo, Babilonia pervive en la historia, y sus ruinas siguen siendo un lugar de peregrinación. En la década de los 80 Saddam Hussein hizo un nefasto intento de reconstruirla, acometiendo la construcción de su propio palacio, despojando para ello los restos arqueológicos.

miércoles, 4 de mayo de 2022

El quetzal,ave sagrada de mayas y aztecas

En la antigua Mesoamérica existían cazadores profesionales que capturaban vivos a los quetzales para comercializar su bello plumaje, con el que se elaboraban espléndidos tocados.

 

El quetzal,ave sagrada de mayas y aztecas

El quetzal es una de las aves más hermosas del continente americano y un pájaro sagrado para todas las culturas mesoamericanas, porque en este animal se funden el cielo y la tierra.

El quetzal no posee la envergadura del cóndor andino ni la potencia del águila, pero su belleza le hizo objeto de deseo entre la nobleza mesoamericana,y la iridiscencia de sus plumas alimentó mitos y dioses.

El quetzal, según fray Bernardino de Sahagún, cronista español del siglo XVI, «tiene plumas muy ricas y de diversos colores; el pico agudo y amarillo, un tocado en la cabeza, de pluma, como cresta de gallo. Las plumas que crían en la cola se llaman quezalli [y] son muy verdes y resplandecientes y toda la espalda tiene las plumas verdes muy resplandecientes».

Cuando la neblina de los tupidos bosques se levanta, con suerte se puede observar a estas aves alimentándose de aguacates silvestres o realizando maniobras de cortejo, dejando en el cielo coloridas estelas de plumas. Fue tal vez en ese mágico instante cuando los antiguos mesoamericanos quedaron hechizados y vieron en esta ave la reencarnación de uno de sus dioses más antiguos: Quetzalcóatl para los aztecas o Kukulkán para los mayas


El quetzal,ave sagrada de mayas y aztecas

Desde el principio de los tiempos, los pueblos originarios de Mesoamérica (la región cultural que comprende México y América Central) sucumbieron a la belleza de esta ave prodigiosa, cuyos machos están provistos de cuatro plumas caudales de 90 centímetros de largo. Con estas largas plumas se confeccionaban penachos exclusivos para las élites mesoamericanas: mreyes, sacerdotes y guerreros lucieron estos tocados, e incluso la palabra «quetzal» formó parte de los nombres de algunos gobernantes, como Quetzal Jaguar I (K’uk Balam), fundador de la dinastía de Palenque.

El tráfico de estas plumas originó un comercio de lujo controlado por los pochtecas o comerciantes de larga distancia, y de su elaboración se encargaron los amantecas, unos artesanos especializados en confeccionar elementos con plumas. Los quetzales eran tan preciados que cazarlos sin permiso se pagaba con la vida.

Los mesoamericanos pronto comprobaron que la reproducción de esta ave en cautividad era muy complicada, tal como expresa la Relación de Guatemala, del siglo XVI: «Imposible criarlos, ni en jaula ni de otra manera, aunque se ha probado, porque ni quieren comer ni reposar». Por eso los aztecas enviaban a sus mejores cazadores a los bosques tropicales de Guatemala, para que los atraparan sin estropear las preciadas plumas. «Esta granjería de las plumas es muy costosa y trabajosa, y aun peligrosa para los indios, porque, demás de gastar muchos días en caminos y en esperar la caza, muchas veces caen de los árboles y se quiebran piernas y brazos, y algunas veces mueren . Habían de dejar el trepar para los monos, que se ayudan de la cola que Dios les dio como cuerda para colgarse dellas, y dejarían a estas pobres y hermosas aves gozar de su librea verde y dorada». Una vez localizados los pájaros «aguárdanlos cuando están en los nidos y cógenlos dentro, y pélan las a las tristes todo el cuerpo y cola, salvo los cuchillos de las alas, y ansí las envían en camisa [a las aves]».

También había árboles con nidos de quetzal que, sin duda, pertenecían o al rey o a algún noble. En este caso, los pájaros se cazaban «con varas o cuerdas de liga, las cuales ponen en los bebederos, o en los árboles donde tiene el pájaro su comida, que es una frutilla conocida de los indios. Y estos árboles y bebederos son de indios particulares y se venden y heredan».

El quetzal,ave sagrada de mayas y aztecas
 

En la actualidad, el quetzal está considerado una especie en peligro. El problema de su conservación no radica sólo en la caza furtiva y su comercio ilegal, sino también en la deforestación de su hábitat. Si no se remedia, sólo quedará su memoria en los antiguos libros y piedras mesoamericanos o en la bandera y la moneda de Guatemala que, en 1871, la declaró ave nacional.