Las embarcaciones vikingas,
conocidas popularmente como DRAKKARS eran barcos que servían tanto
para la guerra como para el transporte de mercancías. Su nombre procede de la palabra
islandesa empleada para referirse a los DRAGONES , aunque a estos navíos,
cuando eran de carga, también se los llamaba knars o karvs. Los drakkars eran
largos y estrechos, de quilla plana y casco de tablones ensamblados con las
juntas impermeabilizadas con brea. Eran propulsados por remos, también contaban con
una vela cuadrada que en las travesías largas se izaba y aprovechaba la fuerza del viento
Los navíos conocidos como drakkars fueron el mayor exponente del poderío militar de los vikingos, que los consideraban su más valioso tesoro.Al tratarse de barcos muy ligeros, podían alcanzar velocidades de hasta catorce nudos.
Además de servir como medio de
transporte, los drakkars se convirtieron en destacadas representaciones del
arte del pueblo vikingo. La proa solía estar decorada con figuras zoomorfas
como dragones y con bellos relieves. Los Drakkars tambien se utilizaban como tumbas de los vikingos de
más alto rango, algunos eran colocados bajo un montículo donde se ponia el ajuar
funerario del difunto. Las excavaciones arqueológicas de estas tumbas
han aportado un valioso conocimientos sobre la culturade los hombres del norte.
Para un pueblo de navegantes, los navíos eran la mayor de las riquezas. Los hombres del Norte usaban muchas embarcaciones, pero ninguna resulta tan icónica como los langskip, los barcos largos, inmortalizados por el cine o los cómics.
Los snekker (serpiente) eran los más utilizados, buques de líneas limpias y elegantes, de hasta 20 m de longitud, para 25 o 30 hombres. La construcción era sencilla: una quilla larga y sólida, bien acostillada, y sobre las costillas las planchas de roble, formando cada una un tejadillo sobre la inferior, lo que daba como resultado una estructura flexible y resistente. Como remate del casco trincado, un mascarón de proa tallado con una cabeza de serpiente o de dragón, lo que a la larga daría nombre a estos barcos (drakkar), si bien los dragones serían sólo los grandes barcos ceremoniales de hasta 30 m de eslora y más de 40 remos.
Con apenas medio metro de calado, los drakkars, estas veloces naves no necesitaban un puerto para tomar tierra, pudiendo llegar apenas a un metro de la playa o incluso reposar sobre ella, pues no era raro que los marinos remaran hasta la arena para pasar la noche. Su ligereza era, además, una baza muy importante en las expediciones. Los asaltantes no sólo asolaban el litoral: bastaba encontrar un curso fluvial para remar tierra adentro y alcanzar pueblos y ciudades que, alejados de la costa, no esperaban un ataque desde el mar. Como Sevilla, donde se levantaron muros y torres como defensa contra los invasores que llegaban por el Guadalquivir. Y, de ser necesario, el drakar podía llevarse a hombros. Así, los vikingos alcanzaban el mar Negro y remontaban el Danubio; salían a tierra cargando su nave y buscaban otros cauces que los llevaran hacia el mar del Norte. Después, remando incansables o, si el viento era favorable, alzando la gran vela cuadrada y dejándose llevar, navegaban con rumbo a su hogar.
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